
En las รบltimas siete publicaciones de esta columna el concepto mรกs repetido fue el del ajuste, una palabra que en la Argentina no precisa de subtitulado. El ajuste no le llega a la casta, ni a los ricos.
No toca a las grandes empresas ni alcanza la especulaciรณn financiera, que genera un trabajo รญnfimo, y aspira de manera adictiva el resultado del esfuerzo de los que producen.
La hecatombe desatada el 10 de diciembre, con la asunciรณn de Javier Milei, no reconoce antecedentes en tiempos democrรกticos, en cuanto a la velocidad del intento de reconfigurar la sociedad, su matriz de distribuciรณn del ingreso y hasta las relaciones polรญticas, sociales y culturales.
Ciertamente habรญa una base en la cuรกl asestar el golpe que pretenden sea definitivo para los intereses populares que, en esa lรญnea, deben sacrificar sus ingresos en el altar del mercado. Porque no hay plata.
La base estaba, en la mirada retrospectiva corta, en los 8 aรฑos de pรฉrdida de poder adquisitivo de los trabajadores y sectores medios, que no hicieron mรกs que confirmar el proceso de concentraciรณn de los ingresos en cada vez menos manos. Mauricio Macri y Alberto Fernรกndez, de alguna manera comparten el marco que le dio a Milei la posibilidad de enfrentar a โla castaโ.
La autopercepciรณn del Presidente, que lo ubica por fuera de esa definiciรณn, le durรณ menos que las lealtades al interior de La Libertad Avanza, pero es todavรญa el caballito argumental con el que atraviesa el campo รกrido de sus propias decisiones.
La mirada extendida hay que llevarla al menos medio siglo atrรกs, con el comienzo de la dictadura cรญvico-militar, tras el Golpe del 24 de marzo de 1976. El proceso de valorizaciรณn financiera, con su eje de desindustrializaciรณn y apertura de la economรญa, su timba de endeudamiento y fuga, puso en marcha un proceso que de alguna manera continรบa.
Los rebotes de las crisis de 1989-1990, con la hiperinflaciรณn del final del gobierno de Raรบl Alfonsรญn y la llegada de Carlos Menem; el estallido del fin de la Convertibilidad y la salida anticipada de Fernando De la Rรบa en medio de masacre de diciembre de 2001, marcaron el fin de una era.
Mauricio Macri, con la vuelta al Fondo Monetario Internacional (FMI), hace una combinaciรณn de las experiencias anteriores e introduce el esquema de apertura casi total, en un contexto en que el mundo ensayaba nuevos realineamientos.
Todas esas etapas dejaron un sedimento estructural que no se logrรณ dar vuelta durante los gobiernos kirchneristas: la concentraciรณn de la riqueza, pese a los intentos de redistribuciรณn progresiva del ingreso; un esquema de extranjerizaciรณn de la economรญa que condiciona y agrava, en tiempos de escasez de divisas, el lรญmite que impone la llamada restricciรณn externa.
Trabajar para que igual no alcance
La vinculaciรณn de los trabajadores con la dificultad para sostener una vida digna en tรฉrminos de remuneraciรณn no es novedad exclusiva de Milei. En otros tiempos, que las nuevas generaciones ni conocieron, el tener trabajo en la Argentina implicaba estar por encima de la lรญnea de la pobreza.
El experimento libertario, con toda la explicaciรณn que se ensaya en estos dรญas, exacerba esa realidad y la potencia como amenaza extra al fenรณmeno que vuelve a asolar el panorama: el desempleo.
La esfera de los simbolismos se completรณ en la semana con la novedad del cambio de nombre del Salรณn de las Mujeres al de Salรณn de los Prรณceres. En el acto, anunciado por el vocero Manuel Adorni y difundido a travรฉs de un video en redes sociales relatado por Karina Milei, se ve al รบnico prรณcer del Siglo 20 elegido para decorar el espacio.
Es Carlos Menem, tambiรฉn mencionado por Milei en su discurso de la Asamblea Legislativa, el padre que ya no estรก de la criatura. Un Conan de la polรญtica, con quien el Presidente debe hablar acaso a travรฉs de Domingo Cavallo, que estos dรญas hasta le advirtiรณ al economista del peligro inflacionario.
La historia es circular.
35 aรฑos despuรฉs y las noches de Olivos
Javier Milei debe extraรฑar su infancia. En el Colegio Cardenal Copello, ubicado en el barrio porteรฑo de Villa Devoto, brindรณ el discurso mรกs extenso de su breve carrera polรญtica.
Ante alumnos de la instituciรณn donde hizo su escolaridad, dejรณ reflejadas las variables que transitan su febril actividad en la plataforma X. Son las alusiones pornogrรกficas, con el disfraz del chiste de mal gusto, son las constantes menciones a los economistas marginales de la Escuela de Austria.
Es el combate en todo terreno contra las ideas socialistas y la absoluta falta de empatรญa para con la condiciรณn humana y sus pesares, como la de los dos pibes desmayados a los que solo atendiรณ con un comentario jocoso o la maestra a la que tratรณ de farsante, porque osรณ denunciar que los maestros y jubilados ganan poco.
ยซUn mรฉdico allรญ, por favorยป, famosa frase de Raรบl Alfonsรญn, hubiera alcanzado en estos dรญas vacuos para nominarlo al Premio Nobel de la Paz.
Al dรญa siguiente del acto en el Copello, en otra entrevista grabada con el presentador televisivo que perdiรณ el pelo pero no las maรฑas, el Presidente confesarรญa que no le gustan las reuniones sociales. Condiciรณn complicada, acaso desde lo mรกs bรกsico de lo emocional, para alguien que estรก al frente del gobierno de un paรญs de 47 millones de habitantes.
En Olivos, donde pasa enorme cantidad de horas sin que la sociedad sepa en detalle cuรกl es su agenda, Milei recorre los rincones donde durante una dรฉcada habitรณ Menem.
Del jolgorio festivo de los noventa a la tuitera soledad del libertario, la parรกbola argentina fue anticipada por Carlos Marx en โEl 18 de brumario de Luis Bonaparteโ allรก por 1851: โLa historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsaโ.
Es el hombre y sus circunstancias (y su resistencia)
La frase del espaรฑol Josรฉ Ortega y Gasset tiene una adaptaciรณn en tiempos de virtualidad: es el Presidente y sus likes, posteos y reposteos. Del tema se habla, escribe y analiza, tal vez demasiado. Pero algo virtuoso tiene ese modus operandi, por ahora.
Es la instalaciรณn de la agenda, que estรก atravesada por la dialรฉctica confrontativa entre el vรณmito virtual de las polรญticas de ajuste y la pretendida racionalidad que se le opone como respuesta, como resistencia, como ese gesto de dignidad de marcar un lรญmite aunque sea simbรณlico.
Pero falta la alternativa. Es cierto que apenas van noventa dรญas, ni siquiera esos cien de cierto compรกs de expectativa que genera (en una teorรญa sin firma), cualquier cambio de gobierno.
Lo que se necesita, y por momentos da la sensaciรณn que no surge con nitidez, es saber por quรฉ calle de la historia va a transitar el camino de salida de esta situaciรณn.
No hay ajuste eterno, ni resistencia que la acompaรฑe sin proponerse como variante y darse alguna forma de alternativa. Es la tarea del momento y la extrema gravedad de la situaciรณn, no da tiempo para postergarla.
PD:
Mensaje al libertarambana que pudiera haber llegado a este punto. No se gasten en buscar los perfiles de Ortega y de Gasset, para bardearlos en posteos del estilo Milei.
-No tienen redes sociales.
-Eran una misma persona.
-Naciรณ en Madrid en 1883 y falleciรณ en esa misma ciudad de Espaรฑa en 1955.