El gobierno de coaliciรณn de extrema derecha de Israel, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, ha impulsado desde principios de este aรฑo una reforma judicial con el objetivo de limitar el poder del Tribunal Supremo.
Desde el oficialismo han defendido la reforma, con el argumento de que, al darle mรกs autonomรญa al Knรฉset (Parlamento) y al Poder Ejecutivo, se fortalecerรก la soberanรญa popular. Sin embargo, un amplio sector de la sociedad israelรญ considera que las modificaciones ponen en serio peligro la democracia de su paรญs.
ยฟDe quรฉ se trata la reforma judicial?
La reforma judicial de Israel busca modificar, a travรฉs de una serie de normativas, el actual equilibrio de poderes que tienen las principales instituciones del paรญs. Si bien este lunes se anunciaron una serie de cambios a partir de un llamado del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, al primer ministro israelรญ, la idea original de la reforma se encontraba conformada por tres polรฉmicas propuestas.
La primera de ellas busca limitar el poder de veto del Tribunal Supremo a travรฉs de una clรกusula de anulaciรณn, lo que le otorga al Knรฉset la capacidad de desestimar una decisiรณn de la instituciรณn judicial tan solo con el voto a favor de mรกs de la mitad de les legisladores presentes.
Por otro lado, se presentรณ una normativa para que el Poder Ejecutivo tenga un control aรบn mรกs grande sobre los nombramientos judiciales, modificando los consensos requeridos en el Comitรฉ de Selecciรณn de Jueces.
Finalmente, la tercera es una disposiciรณn que le impide al Tribunal Supremo invalidar las Leyes Bรกsicas de Israel, que funcionan como normas fundamentales al no poseer una Constituciรณn, a menos que cuente con el voto a favor de 12 de les 15 jueces que lo componen.
Luego del llamado de Biden a Netanyahu, cuando el presidente estadounidense le pidiรณ que la reforma judicial respetara los valores democrรกticos, el Gobierno israelรญ anunciรณ algunas modificaciones en su hoja de ruta.
En principio, el oficialismo aceptรณ retrasar hasta finales de abril el debate sobre algunas de las modificaciones mรกs controvertidas de la reforma, como la clรกusula de anulaciรณn, permitir que la oposiciรณn pueda nombrar al menos un juez para el Tribunal Supremo cada aรฑo e, incluso, crear una comisiรณn para estudiar propuestas alternativas a la reforma judicial.
Una sociedad profundamente dividida
La iniciativa impulsada por el Gobierno israelรญ ha generado una profunda fractura en el seno de la ciudadanรญa. Hace 11 semanas que Israel vive las protestas mรกs masivas de su historia, y cientos de miles de personas se han concentrado cada sรกbado en las principales ciudades del paรญs para rechazar la reforma judicial. El descontento ha alcanzado incluso a cientos de reservistas del Ejรฉrcito que se han negado a prestar servicio en seรฑal de protesta.
En este marco, no son pocas las personas que han advertido en las รบltimas semanas que el paรญs de Medio Oriente corre el riesgo de sufrir una guerra civil. El presidente de Israel, Isaac Herzog, afirmรณ el pasado 15 de marzo que โquien piense que una verdadera guerra civil, donde estรกn en juego vidas humanas, es una frontera a la que no llegaremos, no entiende lo que estรก pasandoโ.
Lo dicho por Herzog, a pesar de que en principio pueda sonar exagerado, no estรก exento de fundamentos. Una encuesta divulgada el pasado 17 de marzo por el canal de televisiรณn israelรญ Reshet 13 revelรณ que el 58% de la ciudadanรญa considera probable que el recrudecimiento de los conflictos a causa de la reforma judicial derive en una guerra civil.