En Argentina, las mediciones de evolución de precios y pobreza están sesgadas debido a que se basan en una composición de gastos de las familias que no es representativa. El INDEC realiza su denominada Encuesta de Gastos de los Hogares (ENGHo) cada ocho/diez años, pero sin una explicación concreta aplica metodológicamente la realizada hace veinte años.
Las mediciones comienzan a observarse como inadecuadas cuando se proyectan caídas relevantes en los números de pobreza, que entusiasman al gobierno de la LLA, pero que no condicen con indicadores de consumo e ingreso, y especialmente con una reducción de consumo privado durante el año 2024 del 4.2% en términos reales.
Similar situación enfrenta tasa de inflación, que cae sensiblemente pero no termina de acomodarse a una situación de mayor potencialidad de compra para los consumidores (la plata no alcanza).
La inadecuada representatividad de los datos surge de una metodología del INDEC basada en la Encuesta de Gastos de los Hogares (ENGHO) del año 2005 (con algunas correcciones en 2016 aplicadas al cálculo de Índice de Precios), que tiene una estructura de gastos muy diferente a la encuesta realizada en 2018, que esta disponible y nunca fue utilizada.
Además, se debería computar para medir la estructura de gastos actual, el impacto sobre el consumo de las familias del encarecimiento de las tarifas de servicios públicos que llevo adelante el gobierno de la LLA. Esto altera el gasto familiar, cuya composición difiere aún más de la representada por la ENGHo 2005 y sus modificaciones posteriores.
Esta articulo intenta medir cual es el sesgo que resultaría si aplicamos los resultados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares, realizada por el INDEC en 2017-2018 (ENGHO 2018). Esta medición se realiza sobre tres indicadores relevantes para evaluar el estado de la población y cuya medición precisa depende de la representatividad de la ENGHo; a) El Índice de Precios al Consumidor (IPC), b) La Canasta Básica de Total (CBT) y 3) la Línea de Pobreza LP
Los resultados obtenidos en el análisis realizado muestran en principio una subvaluación de 13 puntos porcentuales en la medición de la tasa de variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y un desvío en el coeficiente de Engel (CdeE) que es determinante al momento de medir la Canasta Básica de Pobreza (CBT) y delimitar la Línea de Pobreza (LP). No se avanza en la medición de la estadística de pobreza, para lo cual deberíamos incorporar la variación de los ingresos de los hogares.
Los sesgos señalados podrían calificarse como mínimos, ya que la ENGHo 2018 no termina de capturar el impacto total de la suba de tarifas realizada por el gobierno de la LLA durante 2024.
La finalidad del articulo es presentar un cálculo comparativo entre la aplicación de diferentes ENGHo, que puede servir para el debate, pero en ningún momento para el reemplazo de los indicadores del INDEC.
ENGHO E ÍNDICE DE PRECIOS AL CONSUMIDOR (IPC)
La medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), base para obtener la tasa de inflación, depende de dos factores claves: a) Una correcta información de precios, B) Una fiel representatividad de la canasta de gastos. A partir de los cambios introducidos por INDEC en 2016, las encuestas de precios se normalizaron y hubo algunos ajustes en la composición de la canasta. Sin embargo, esta ultima continua sin reflejar la situación actual de gastos, a pesar de existir mediciones mas actualizadas. Paralelamente, la aplicación de aumentos tarifarios y eliminación de subsidios a los servicios implementados por el gobierno de la LLA en 2024, variaron sustancialmente la relación de precios entre servicios y el resto de los bienes, situación que no se ve reflejada en la tasa de inflación, determinando una subvaluación de la misma.
El IPC resulta del movimiento de los precios (encuesta mensual del INDEC) y de una canasta de bienes/servicios que las familias consumen y que componen sus gastos, la que permanece fija en el largo plazo.
La metodología aplicada por el INDEC para elaborar la canasta de bienes utilizada se basa en los resultados de la ENGHo2005, realizada entre octubre de 2004-diciembre de 2005.
Esta canasta de bienes está conformada por doce agrupamientos, que se aplican con diferentes ponderaciones en las seis regiones geográficas del país en las cuales se realizan las mediciones. La ponderación vigente, es la que se presenta en el cuadro Nº 1 con la denominación INDEC – ENGHO 2005.
El cuadro Nº 1 introduce también la ponderación de gasto de las familias resultante de la ENGHo 2018 para los 12 agrupamientos. En la comparación con la ENGHo 2005, se destaca la reducción de 4.3 puntos porcentuales en la ponderación de alimentos y bebidas, compensada por una corrección positiva de Viviendas, Electricidad, Gas y Combustibles de 5.5 puntos.
Cabe destacar que la ENGHo 2018 captura una reducción de subsidio a los servicios públicos implementada en esa época por el gobierno de Juntos por el Cambio. Esta podría ser una de las causas por la cuales dicho gobierno no aplicó oportunamente esta nueva estructura de gastos en las mediciones del INDEC, justamente cuando se desarrollaba un proceso de cambio y normalización en dicho organismo.
En el resto de los agrupamientos, es de notar las subas registradas en Comunicación, Recreación y Cultura, Educación; todos asociados a nuevos hábitos de consumo asociados a tecnología o ingresos. Por último, se destaca el aumento en transportes, en el marco también de reducción de subsidios y aumento de tarifas; así como la baja de la participación del gasto en vestimenta y en salud (probable impacto de vinculación entre obras sociales y prepaga).
En resumen, el análisis comparativo entre ambas ENGHo muestra que la realizada en 2018 aumenta el componente de servicios en el gasto de las familias, en detrimento del correspondiente a alimentos y vestimenta. Como veremos en el siguiente apartado, la encuesta de 2018 sigue la tendencia observada en todas las encuestas desde 1985 a 2018, caracterizada por un cambio en la composición del gasto dominado por la reducción en alimentos y el aumento en servicios.
La tasa de inflación que muestra el IPC y que mensualmente difunde el INDEC, surge de la variación promedio que registraron en el periodo el conjunto de bienes y servicios que componen la canasta, multiplicado por las ponderaciones del gasto de las familias (ENGHo) en cada componente (Cuadro Nº 1 dos primeras columnas).
Para medir el sesgo de las ENGHo en 2024, se utilizan las variaciones de precio por agrupamiento informadas por el INDEC para el año 2024, pero realizando dos ponderaciones con las dos ENGHo alternativas. El resultado por agrupamiento al aplicar la ENGHo 2005, nos lleva a una tasa de inflación del 117.6%, que es la difundida como tasa anual por el INDEC. Pero, en el cálculo alternativo con la ENGHo 2018, dicha tasa de inflación asciende al 129.9%.
ENGHo – CBT – LÍNEA DE POBREZA
La medición estadística de la pobreza que realiza el INDEC trimestralmente, depende de la aplicación del coeficiente de Engel, el que se obtiene en base a la estructura de gastos de los hogares medido por la ENGHo. Las mediciones de pobreza actuales se basan en una ENGHO realizada entre 2004 y 2005, es decir con 20 años de antigüedad, en el marco de una estructura de consumo cambiante por el avance tecnológico y también por las oscilaciones registrada entre precios de bienes y servicios, debido a las diferentes políticas de subsidios que siguieron los gobiernos desde 2005. El Engel refleja el porcentaje de gastos de alimentos de los hogares y se aplica en forma inversa, por lo cual cuando disminuye el porcentaje de gastos en alimentos aumenta el coeficiente y también la estadística de pobreza. Nótese que en 2005 el porcentaje de gasto en alimento en los hogares era el 33.1% y en 2018 (última encuesta ENGHo realizada y no utilizada) ese porcentaje disminuyó a 22.8%, Claramente, la estadística de pobreza estaría subvaluada sin continuamos con los datos de 2005.
El cálculo medición oficial de Indigencia y Pobreza del INDEC se realiza con un método de aproximación indirecto, denominado también “línea”, basado en los ingresos de las familias.
Línea de Indigencia (LI) determina si los hogares cuentan con ingresos suficientes para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas, El conjunto de bienes que marcan ese umbral mínimo, valorizados con los precios relevados para construir el Índice Precios al Consumidor (IPC), se denominada Canasta Básica Alimentaria (CBA). Aquellos hogares cuyos ingresos no alcanzan a la LI, conforman el conjunto de Indigencia que se presenta como porcentaje del total de la población.
Línea de Pobreza (LP) extiende el umbral para incluir no sólo los consumos alimentarios mínimos, sino también otros consumos básicos no alimentarios (bienes y servicios), conformando la Canasta Básica Total (CBT). En iguales términos de expresión LI, aquellos hogares con ingresos que no alcanzan la CBT, constituyen el conjunto de pobreza que se presenta como porcentaje del total de la población. Cabe destacar que el conjunto pobreza incluye al conjunto indigencia.
La metodología para medir ambos umbrales es diferente. Mientras que el caso de la LI es la valorización de la canasta de bienes alimentarios en base a los precios relevados para el IPC; la LP surge de una ampliación de la CBA, utilizando el “coeficiente de Engel” (CdE), con el cual se termina de construir la CBT, entonces:
El CdE es definido como la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia.
CdE: GASTOS ALIMENTARIOS/ GASTOS TOTALES
Siguiendo la lógica de expansión desde los gastos en alimentos, para ampliar el valor de la CBA e incorporar el resto de los gastos, se multiplica su valor por la inversa del coeficiente de Engel (ICE), construyendo de esa forma la CBT:
CBT = CBA * ICE
Como vemos, el resultado del cálculo de la CBT y el CdeE dependen de un correcto relevamiento estadístico de ingresos y gastos de familias; y esencialmente, de la representatividad de su distribución y/o composición en el momento de su evaluación.
Es decir, la representatividad del CdeE también depende de la composición del gasto de las familias u hogares. Como para medir el CdeE, el INDEC utiliza los datos de la ENGHO2005, también son aplicables todas las observaciones desarrolladas en el apartado anterior de IPC.
Si ampliamos el concepto que ya definimos al abordar la IPC, la composición del gasto depende de los “gustos” de los consumidores, elemento subjetivo que es parte determinante de su demanda, y que varía en el tiempo dependiendo de cambios de hábitos, movimientos poblacionales, cambios tecnológicos, etc. Esto determina que la composición del gasto de los hogares varia con el tiempo, por lo cual la consistencia del CdeE se vería afectada en la medida que más antigua sea la ENGHo aplicada para su cálculo.
Como señalan los informes del INDEC; “Las Encuestas de Gastos de los Hogares de 1985, 1996 y 2004 muestran un importante cambio en los hábitos de consumo de la población de referencia, que consiste en una sistemática reducción en el peso relativo del gasto alimentario, a la vez que algunos rubros como Transporte y comunicaciones o Vivienda tienden a incrementar su participación. La caída del gasto alimentario implica un CdE cada vez menor (y el consecuente incremento de su inversa), y por lo tanto una mayor distancia entre la Línea de Indigencia y la Línea de Pobreza”.
Esta afirmación realizada en informes del INDEC, surge de la simple visualización de la evolución observada por la participación del gasto en alimentos y bebidas de las diferentes ENGHo realizadas desde 1986 (Cuadro Nº 2). En términos porcentuales sobre el gasto total, la reducción fue desde un 37.7% en 1986 a 22.8% en 2018. En 30 años la caída es de 15 puntos porcentuales. Pero es mas notoria si acotamos es análisis de estas cifras al siglo XXI, en donde la baja es de 11 puntos porcentuales. El avance tecnológico sobre los gustos de las personas de la nueva centuria, se lleva alrededor del 70% del ajuste de gastos alimentarios de 30 años.
Pero la composición del gasto, también depende de la relación existente entre los precios de los bienes y servicios (efecto sustitución); así como del ingreso con el cual el consumidor va a conformar su estructura de gastos (efecto ingreso).
Por lo tanto, existe un sesgo en el CdeE, por la aplicación de ENGHo2005, el que está subvaluado al no representar el contexto vigente no solo de gusto de los consumidores, sino también de precios relativos. Los precios relativos entre alimentos y servicios han tenido oscilaciones desde 2005, asociadas a las diferentes políticas tarifarias de los gobiernos.
En este caso, la sobrevaluación resultaría de aplicar para el cálculo del CdeE, un porcentaje de gasto en alimentos y bebidas mayor al existente.
En un ejemplo matemáticos: Si la participación de alimentos fuera del 25%, el CdeE seria 0.25 y su inversa daría un ICE de 4, Este genera una menor expansión de la CBT frente a un de CdeE de 0.2 (disminuye al 20% de gasto en alimentos) al que le corresponde un ICE de 5. Es decir, la relación de Engel con CBT es inversa, en la medida que baja el componente de alimento en los gastos, sube la expansión de la CBT y en consecuencia la LP y la estadística de Pobreza
Ahora bien; para mediar el CdeE que se aplica en la CBT y en consecuencia la LP, no se considera la composición del gasto de toda la población, sino que se reduce a la denominada población de referencia.
Una definición conceptual que explica la utilización la población de referencia y no la total para medir la pobreza, es la expresada en presentaciones de la CEPAL donde se plantea: “Como las estructuras de consumo se encuentran muy influenciadas por los niveles de ingresos de los hogares, no se aconseja recurrir a la composición promedio del consumo de alimentos de todos los hogares del país, o de una región. Ella resultaría afectada por los hábitos de los estratos de ingresos más altos. El criterio que se adopta en las metodologías que siguen este enfoque es el de considerar la estructura de consumo de un “grupo de referencia” conformado por hogares de ingresos relativamente bajos pero que no hayan enfrentado una significativa limitación de recursos”.
En la metodología del INDEC, el concepto señalado se aplica en la elección de los percentiles por ingreso de la ENGHo, que definirán la población de referencia. El percentil resulta de ordenar la población por ingresos de menor a mayor, y luego dividirla en cien grupos iguales. La conformación de los percentiles para medir la población de referencia, fue variando en el tiempo tanto en su ubicación en la escala de ingresos como en el área geográfica considerada, como muestran los informes del organismo: “En la ENGHo 1985/86 se ubicó entre los percentiles 21 y 40 (segundo quintil) de la distribución de los ingresos per cápita de los hogares del Gran Bue nos Aires. A partir de la ENGHo 1996/97, la cobertura geográfica de la encuesta incorpora la población urbana del resto de las regiones. En esta última, la población de referencia es nacional urbana y se ubica entre los percentiles 23 y 42 de la distribución de los ingresos netos de alquiler. En la ENGHo 2004/05, la población de referencia también es nacional urbana y se ubica entre los percentiles 29 y 48 de la distribución de los ingresos netos de alquiler”.
La ley de Engel, que responde a una elaboración empírica, concluye que los hogares más pobres gastan una mayor proporción de sus ingresos en alimentos en relación a los de mayor poder adquisitivo. En este orden, podemos observar que a medida que avanza el nivel de pobreza, deberíamos avanzar hacia percentiles de mayor nivel de ingreso, en el contexto de distribución regresiva de los ingresos dominante en Argentina durante la última década.
En suma, existirían tres variables claves que determinan sesgos en la medición de la pobreza, todas resultantes de ENGHO no representativa. Estas son; a) composición del gasto de las familias, b) precios relativos alimentos y servicigos, y c) población de referencia.
UNA PRIMERA APROXIMACIÓN AL CÁLCULO DE ENGEL Y CBT A PARTIR DE ENGHo 2018
Con el objetivo de aproximarnos al sesgo que tendría la medición de la CBT y la LP, como consecuencia de aplicar una composición del gasto de las familias basada en la ENGHo 2005, se realiza un ejercicio de cálculo del CdeE en base a la composición de la ENGHo2018. Cabe destacar, que el INDEC presentó todos los datos de dicha encuesta, pero no calculó un nuevo CdeE. Este ejercicio no pretende reemplazar la metodología más desarrollada del INDEC, su objetivo es presentar en base a una estructura metodológica sencilla y alternativa, una medida del potencial sesgo en los datos, para ser debatida o corregida. Además, se considera que existe una urgencia política para debatir las contradicciones entre indicadores y sensibilidad popular, que excede los tiempos académicos.
El resumen y los resultados del ejercicio realizado, se describen a continuación:
- Los gastos en alimentos son los disponibles en la base del INDEC de la ENGHo2018, calculados para los hogares en términos porcentuales sobre el total de sus gastos y seleccionados con el programa RSTUDIO.
- La selección de la población de referencia, mantiene la misma estructura que en la ENGHo 2005, es decir el conjunto de datos incluidos en los percentiles 29 a 48.
- Se realizaron dos cálculos: 1) En base el promedio de todos los datos;2) Eliminando los datos considerados outliers (fuera de línea), con una corrección de rango inter cuartil y tres desvíos.
- El cálculo final nos muestra un porcentaje de gastos en alimentos para la población de referencia en un promedio del 33%.
- La corrección “sin gastos de alquileres”, que aplica el INDEC, se realiza sobre los números finales en base a la ponderación de alquiler de vivienda de la ENGHo2018, que es del 5% del gasto de los hogares.
- El valor del CdeE resulta en 0.33 y el del ICE en 3.1. Este es el resultado de utilizar los datos de la ENGHO2018 para una población de referencia calculada con los mismos percentiles de la ENGHO2005, es decir del 29 al 48.
- El ICE se actualiza mensualmente por el cambio en el precio relativo de los alimentos respecto de los demás bienes y servicios, tomando en cuenta la estructura de gastos específica de la población de referencia. De esta forma se actualizan los montos de gasto alimentario y total a partir de la estructura de gastos de los hogares en el período base (en nuestro caso ENGHo 2018).
- Los ajustes mensuales en base a los precios relativos señalados en g), implican cambios en la evolución anual del ICE. Con el objeto de medir estos cambios, se relacionaron un ICE teórico, calculado con los datos de la ENGHo, con el ICE del año posterior a la finalización de la encuesta.
- Para 2018, se consideró la relación INDEC 2016, suponiendo que se mantiene la misma relación. Con esto se calculó un ICE teórico y el correspondiente al año 2019, año posterior (Ver Cuadro Nº 3). El resultado es de 2.68, que se obtiene con los siguientes pasos: 1) relación INDEC 2016 (0.8=2.45/3.13); 2) CdeE de población de referencia es el gasto en alimentos del segundo quintil del INDEC2016; 0.3110; 3) El ICE teórico 2018 es 1/0.3110= 3.21; 4) El ICE año posterior es 0.8 x ICE teórico = 2.68.
- A fin de mostrar el sesgo existente por no aplicar la ENGHO2018 para el cálculo de ICE, en el Grafico Nº 2 se presentan las diferencias entre el ICE estimado con la ENGHO 2018 y el ICE vigente, a partir de abril de 2016 (fecha de la reedición de los índices del INDEC.
Como puede observarse, la diferencial entre ambas mediciones se amplía, como era esperado, en los tramos de aplicación de aumentos tarifarios y reducción de subsidios, sensiblemente en el primer semestre de 2024.
- Estos sesgos deberían ampliar la CBT a partir de una expansión mayor de la CBA, elevando la Línea de Pobreza (se reitera para medir la estadística de pobreza debemos comparar con los ingresos de las familias). Siguiendo el mismo formato, en el Gráfico Nº 3 se puede observar el sesgo estimado en la medición de la CBT bajo el formato de CBT INDEC/CBT estimada.
En el año 2024, la subvaluación de la CBT calculada osciló entre el 20% y el 30% (relación 0.7/0.8), según el método aplicado para medir el impacto de la ENGHo 2018.
*Lic Rubén A Ciani, es Consultor económico- Investigador del ISEPCi– Coord. del área Economica del Instituto.