Este viernes 6 de enero fue la última jornada de la primera semana de audiencias del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa. Las declaraciones fueron protagonizadas por peritos y agentes que detuvieron a los imputados. Además, habló la recepcionista de un hotel que los vio huir del hecho.
El proceso judicial se desarrolla en el Tribunal Oral Criminal (TOC) N°1 de Dolores. Se estima que los acusados pueden ser penados con reclusión perpetua por haber asesinado al joven de 18 años en la puerta del boliche Le Brique de Villa Gesell en 2020.
La defensa de les padres de la víctima está a cargo del abogado Fernando Burlando, quien solicitó que los ocho acusados no utilicen barbijo durante las audiencias. El objetivo es que les testigues puedan reconstruir la escena del crimen recordando las caras.
Los acusados por el homicidio son Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli, Ayrton Viollaz y Luciano, Ciro y Lucas Pertossi. Todos ellos permanecen detenidos en la Alcaldía N°3 de la cárcel de Melchor Romero, La Plata.
Los testimonios de este viernes
Andrea Ranno, la recepcionista de un hotel de Villa Gesell que está ubicado en la misma cuadra del boliche Le Brique, en cuya puerta mataron a golpes a Fernando, declaró este viernes por la mañana en Dolores.
La mujer habló con la prensa en la puerta de los tribunales y comprometió a Máximo Thomsen. Dijo que lo vio “sacado y fuera de sí” y “festejando y diciendo que le rompió la cara a alguien”.
Gracias a los testimonios brindados por el policía Mariano Vivas, se pudo saber que Thomsen fue quien acusó a Pablo Ventura de haber participado del homicidio. Se trataría de un delito de calumnias, ya que el joven no estaba presente en Villa Gesell ni tenía relación con los imputados.
Además, el perito Hugo Vázquez reveló que, cuando detuvieron a los rugbiers, éstos “estaban muy risueños” y recibieron llamados de atención porque “no paraban de reír”. Un policía también contó que Thomsen era el único que demostraba nervios durante ese momento e “inclusive vomitó”.
Los detalles de la primera semana
La primera audiencia, que aconteció el lunes 2, tuvo como protagonistas a Graciela y Silvino, les padres de Fernando. Ambes brindaron su testimonio pero el momento no pudo ser capturado por la prensa.
Con respecto a los acusados, la madre del joven asesinado señaló: “Nunca me importó. Nunca quise ni saber los nombres. Siento como madre que no sienten culpan, que no están arrepentidos”.
El segundo día fue el turno de los diez amigos de Báez que lo acompañaron en sus vacaciones en Villa Gesell y presenciaron el hecho. Algunos de ellos también fueron agredidos por los acusados mientras intentaban defender a la víctima.
Por las golpizas que recibieron Ignacio Vaudagna, Juan Manuel Pereyra Rozas, Juan Bautista Besuzzo, Lucas Begide y Tomás Agustín D’Alessandri, los rugbiers están imputados por el delito de “lesiones leves”. A ello se suma a la acusación de “homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas” que puede ser penada con prisión perpetua..
Otro testimonio clave fue el de Alejandro Rossi, padre de la novia de Fernando Báez Sosa, quien decidió no participar de las audiencias. El suegro de la víctima señaló que su hija “no está emocionalmente preparada para el juicio”.
“Juro que no le deseo a nadie como padre lo que yo vi; ver a Fernando acostado, esperando que lo ingresen a un cajón. Estaba como un animal en el medio del campo”, contó Rossi, quien viajó a la ciudad balnearia cuando sucedió el crimen.
Esta semana también participó del juicio Pablo Ventura. El joven fue acusado por los imputados como uno de los autores del hecho y fue detenido en Zárate. Sin embargo, su acusación fue falsa, ya que él no estaba presente en la ciudad donde ocurrió el crimen.