
El martes 4 de octubre, la comunidad Lafken Winkul Mapu, en Villa Mascardi, Río Negro, sufrió un fuerte y violento desalojo. Como consecuencia, 7 mujeres mapuches están privadas de su libertad. Durante el mediodía de ayer, en la sede del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), ubicada en Piedras 730, CABA, tuvo lugar una conferencia de prensa para denunciar las atrocidades que está sufriendo la comunidad mapuche.
Además de SERPAJ, la conferencia fue convocada por la CTA-Autónoma; la Asamblea Permanente por los derechos humanos APDH-La Matanza y Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora. También por Organizaciones de Pueblos Indígenas del Noroeste Argentino (OPINOA); el Consejo de Participación Indígena (CPI) y Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
La conferencia contó con la presencia del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, quien cuestionó el maltrato que están recibiendo las mujeres mapuches e instó a la jueza a que informe el motivo de la detención. También estuvieron presentes Myriam Bregman, diputada nacional por el Frente de Izquierda-Unidad (FIT) y el dirigente del Polo Obrero, Eduardo Belliboni. Además, los papás de Débora Vera, una de las detenidas, reclamaron por justicia.
En un principio, la Justicia ordenó la medida debido a “Incendio u Otro Estrago, Atentado contra la Autoridad y Usurpación”. En total, siete mujeres mapuches fueron detenidas, y por orden de la jueza Silvina Domínguez, cuatro de ellas habían sido trasladadas a la cárcel de Ezeiza.
No solo las llevaron a 1.600 kilómetros de su lugar de residencia, sino que una de ellas está embarazada de 40 semanas y otras tienen bebés en lactancia. Gracias a la presión social, Martha Luciana Jaramillo; Andrea Despo; Florencia Melo y Débora Vera pudieron regresar y permanecen en prisión domiciliaria en Bariloche, en su sexto día de huelga de hambre. Las otras tres mujeres continúan detenidas en la PSA de Bariloche.
Paz para el pueblo mapuche
El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel fue el primero en tomar la palabra. Denunció el maltrato al que están siendo sometidas las mujeres mapuches detenidas. Remarcó que se trata de una mujer a punto de parir y madres con niñes pequeñes.
Además, solicitó a la jueza a cargo de la causa que las detenidas puedan tener acceso al sumario porque todavía no saben el motivo de sus detenciones. “Dicen que porque usurparon tierras, pero no están usurpando, están reclamando el derecho a sus territorios. Hay un reclamo legítimo de los pueblos originarios a que esto se resuelva definitivamente”, aseguró.
Además, Pérez Esquivel pidió a les diputades que resuelvan el problema territorial de los pueblos originarios. “Por favor, traten la Ley de derecho a la tierra de los pueblos originarios, no son ciudadanos y ciudadanas de segunda, tienen los mismos derechos que nosotros. No puede ser que sean maltratados en su propia tierra”, explicó. Y agregó que “esto no es solo un problema de Mascardi, se da en todo el país”.
Por otro lado, cuestionó la presencia de más de 250 efectivos de fuerzas conjuntas para desalojar a 20 personas y la venta de tierras a empresas extranjeras.
Por la libertad de los pueblos originarios
Durante la conferencia, todes les participantes se unieron en un mismo reclamo: la libertad de las presas políticas mapuches. Hasta el momento, se desconoce la acusación, ya que la causa entró en secreto de sumario por diez días, pero permanecen detenidas.
Algunas de ellas están privadas de su libertad en la PSA de Bariloche y otras con prisión domiciliaria. Aseguran que permanecen vigiladas las 24 horas, incluso mientras van al baño.
Consideran que esto es parte de un proceso racista, criminalizador y represivo contra el pueblo mapuche. Como descendientes de un genocidio, reclaman al Gobierno que se respeten las tierras donde habitaron sus antepasados.
La conferencia contó con un duro mensaje al Gobierno nacional por permitir este avasallamiento a los pueblos originarios. Señalan que no se puede enfrentar un problema político y social con las armas y los convocaron al diálogo para mantener la paz social.
Por su parte, Orlando Carriqueo, referente de la Coordinadora del Parlamento Mapuche en Río Negro, participó de forma virtual. Denunció que “tanto el Estado argentino como el gobierno de Río Negro están cometiendo un crimen de lesa humanidad. Esto merece la condena no solo de la sociedad, de la política y de organismos de derechos humanos, sino también la condena internacional a un gobierno que ha decidido no respetar los derechos de los pueblos originarios. Esto es terrorismo de Estado”.
La carta de las detenidas
Patricia Vera, la mamá de Débora, leyó una carta de su hija detenida en la PSA, escrita en nombre de todas. “Nos enfrentamos a un enemigo que es un Comando Unificado, que no solo es parte de las fuerzas represivas, sino que también es parte del poder judicial, de gobiernos nacionales y provinciales, terratenientes multinacionales y medios hegemónicos. Son ellos quienes causan temor con sus despliegues desmedidos, pero según ellos las terroristas somos nosotras”, expresaron.
En la carta, además denunciaron que desde el primer instante de la detención todas fueron amenazadas de muerte; humilladas; violentadas física; psicológica y culturalmente. “Fuimos despojadas de nuestra vestimenta mapuche, torturándonos con traslados compulsivos, esposadas hasta con cadenas sin saber adónde nos llevaban, aislándonos e incomunicándonos con nuestra gente y entre nosotras”.
Además, revelaron que les hicieron numerosos controles y requisas, desnudándolas de forma innecesaria, intentando denigrar sus dignidades. “Lo que están haciendo es la continuidad de la Conquista del Desierto, pero nada impedirá nuestra lucha”. Al finalizar la carta, exigieron la inmediata liberación del pueblo mapuche.